El futbolista

LAS VICTORIAS MÁS BELLAS

Nicolás BurdissoDurante mi carrera tuve la suerte de ganar muchos campeonatos. En Italia me acuerdo del alcance de una meta importante y fantástica que fue el Scudetto con el Inter en 2006/2007. Después la victoria con el Boca en el Intercontinental en el 2003, contra el Milan: ser campeones del mundo de clubes, es verdaderamente una gran satisfacción. Otra victoria inolvidable fue en la semifinal de la Copa Libertadores contra el River: ganamos en su cancha, en los penales, fue un éxito inolvidable: en primer lugar porque soy  hincha del Boca, y por otra parte por la gran rivalidad que existe desde siempre con el River.
A nivel amateur tengo un recuerdo estupendo de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, cuando ganamos el oro. En los juegos Olímpicos se viven momentos que en el fútbol son inimaginables.Vivir en la Villa Olímpica fue una experiencia hermosa, estar en un  ambiente  diferente fue  emocionante, como conocer  atletas que se entrenan y pelean durante 4 años para intentar ganar una medalla, aunque participen sólo por un segundo.

LAS DERROTAS QUE MÁS DUELEN

Durante mi carrera no viví solamente triunfos, también perdí y como soy un jugador con un gran espíritu ganador les puedo jurar que perder un partido hace mal, pero al mismo tiempo sirve para mejorar, darte fuerza, y te lleva a superarte cada vez más.
Mi primera gran desilusión la viví en el 2002 con el Boca Juniors, cuando perdimos en la Copa Intercontinental contra el Bayern Mónaco. Era joven, era el principio de mi carrera, lo sentí mucho  y  para mi fue una derrota muy dura de aceptar.
Con la Roma viví dos grandes desilusiones: el Scudetto perdido en la última jornada, y la derrota en la final de Copa Italia en el 2013 contra la Lazio. Era el momento justo para regalarnos ese importante trofeo y emocionar a nuestros hinchas, pero lamentablemente perdimos esa ocasión.

Otro de los momento difíciles de mi carrera  fue perder en la Copa Mundial de Sudáfrica en el 2010, la derrota dolorosa contra Alemania en los cuartos de final. El entusiasmo era enorme,  pero los alemanes nos destruyeron. Maradona lloraba con nosotros…